miércoles, 2 de febrero de 2011

no te comas mi cereal!.-

Este era un gato vivaracho que vivía en una inmensa casa abandonada. Todos los días se paseaba por fuera de un restorant chino para atisbar los desperdicios que él tanto degustaba. No comía ratones, lo encontraba sumamente ordinario, algo que no estaba a su altura.
Un buen día el restorant chino cerró. El gato se desesperó porque ya no tendría donde comer lo que a él más le gustaba y pidió consejo a un gato amigo que le dijo:
-¡No seas ridiculo!,debes comer ratones, para eso estan.
-No voy a comer algo que no me agrada y que es digno de gatos de baja categoría.Yo no me rebajaré, prefiero morir de hambre...
Pasaron los días y el gato comenzó a desesperarse hasta que en el lugar del restorant chino llegó a instalarse un puesto de comida rápida. El gato penso que aquella sería una buena oportunidad de seguir alimentandose de desperdicios más sublimes y quiso dar un paseo mientras instalaban el lugar para dar lástima y recibir algo a cambio.
-Mira Joel, un gatito a venido avisitarnos. Debe tener hambre, se ve muy flaco. Le voy a dar la hamburguesa que me sobró del almuerzo.
-¡¡Esa porquería!! tú crees que se la va a comer. Seguramente estaba acostumbrado a venir al restorant chino que había antes, si, este que cerrarón aquí mismo, disque porque tubieron problemas con Sanidad porque la carne que usaban era de ratones y no sé que más. Esos chinos sí son asquerosos para tragar. Pero bueno dale esa cosa al gato, alomejor le gusta ¿no?.

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