Nuestro amor toxico, y digo toxico como podría añadir cualquier otro adjetivo (platónico, morboso, cruel…), no será eterno…
Tú no serás eterno, ni yo tampoco seré eterna aunque lo cierto es que en alguna ocasión lo creí cuando te hice sonreír, porque tus ojos me hacían sentir que era inmune al tiempo, olvidando que tus sonrisas no son a largo plazo, a diferencia de mi sed metafórica que si lo es, pero tampoco es eterna…
Ni siquiera esta tinta que he grabado entre mi epidermis y mi dermis, será eterna, más moriré con ella…
Nuestra longevidad será nuestra eternidad, darlo por hecho, partiendo de que después de “esto” ya no hay “nada”, más paradójicamente “siempre” fuimos “nada” dentro de ese “todo” (irónicamente, “eterno” desconocido)
Llevan siglos y siglos vendiéndonos la moto del “siempre”, en cambio el “nunca” es más verosímil a nuestra realidad, muy a mi pesar. Nos agarramos a mil cosas para creernos la eternidad…amistad, novios/as, fechas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario